“Brechas biodegradables, fechas inimaginables, fachas disfuncionales, tachas de acero inoxidable. La magia de las palabras aleatorias siendo uno con el microcosmos de la inocencia de un púber de 35 años. – No sé lo que digo. – mi conciencia me grita. – ¡Déjame en pan (de centeno) maldita!…Soy el 404, el 503, soy el dolor, soy la tormenta cósmica, soy las trompetas del apocalipsis, soy la niebla de la noche, soy todo…y nada”